TEMA DE LA SEMANA: DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y SEXUALIDAD

Cada 3 de diciembre se celebra el día internacional de las personas con discapacidad y Anahit Consulta quiere aportar su pequeño granito de arena por esta causa, por eso hoy vamos a hablar sobre las personas con discapacidad intelectual y su derecho a la sexualidad. Como siempre espero que sea de vuestro interés.




Como sabéis existen varios tipos de discapacidad pero ¿por qué nos centramos hoy en la intelectual? Por una razón muy sencilla, que no es otra si no mi primera experiencia profesional como psicóloga desarrollada en la asociación APROSE con este colectivo. Y gracias a esta experiencia comprendí lo importante que es defender sus derechos y sobre todo su derecho a la educación sexual, porque forma parte de su vida y negarla no es la manera adecuada de afrontarla.


Antes de nada vamos a comenzar explicando qué es la discapacidad intelectual, para ello acudimos a FEAPS que ha asumido la definición de discapacidad intelectual de la AAIDD (American Association on Intellectual and Developmental Disabilities) y que dice así: "Es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades adaptativas conceptuales, sociales, y prácticas". Es decir, implica una limitación en las habilidades que la persona aprende para funcionar en su vida diaria y que le permiten responder en distintas situaciones y en lugares (contextos) diferentes.



De modo que la discapacidad intelectual se expresa cuando una persona con limitaciones significativas interactúa con el entorno. Por tanto, depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene el entorno. Según sea un entorno más o menos facilitador, la discapacidad se expresará de manera diferente. Es algo permanente, para toda la vida pero no se trata de una enfermedad mental. Simplemente a las personas con discapacidad intelectual les cuesta más que a los demás aprender, comprender y comunicarse.



Habría que puntualizar que todas las personas tenemos derecho a un desarrollo íntegro de nuestra personalidad y esta idea incluye la aceptación del ser humano como ser sexuado, por ello la sexualidad debe considerarse como una parte integrante del desarrollo psicoafectivo y psicoevolutivo de todas y cada una de las personas. Este es un derecho también de las personas con discapacidad intelectual, aunque hoy en día todavía existen prejuicios y actitudes en la sociedad que dificultan el pleno ejercicio de sus derechos y el disfrute de la propia sexualidad.


Pero con bastante frecuencia, a las personas con discapacidad intelectual, se les niega o reprime el derecho al ejercicio de su propia sexualidad. Diversos tópicos impregnan las actitudes sociales en lo que a esto se refiere; unos tienen que ver con la creencia de ausencia de deseos y necesidades sexuales —las personas con discapacidad intelectual se consideran como “ángeles sin sexo” o “eternos niños”— y otros con la falta de control de impulsos —hipersexualidad—.


Estos sesgos que alimentan muchas incertidumbres y temores tanto en las familias como en los profesionales, son los que suelen conducir a silenciar este tipo de necesidades, reprimir toda conducta en la que se aprecien connotaciones sexuales, así como a evitar la formación sexual de las personas con discapacidad intelectual al considerarla innecesaria o peligrosa. Ante esta situación se suele “proteger” a estas personas de la sexualidad a través de:

Negar la sexualidad basándose en la etapa evolutiva. Se basan en la idea de que en la etapa infantil no existe sexualidad, así que cuando son niños se supone que no existe manifestación de su sexualidad porque no la tienen. Se parte del mito donde se asocia la sexualidad con la adolescencia y la madurez, negándola por tanto en la infancia y también en la vejez, donde se cree que ya han perdido el interés por los temas sexuales. El truco está en asignar a la persona con discapacidad a uno u otro grupo de edad para negar después su interés por la misma.



Otra forma es la represión enérgica de cualquier manifestación erótica de estas personas, intentando inhibir cualquier conducta con contenido erótico. La idea que prima en este comportamiento es la de una sexualidad incontrolable y llena de peligros cuya única solución es evitar su manifestación y cualquier contacto con contenidos eróticos que puedan despertar su sexualidad. Según esta idea también se evita la educación sexual al considerar que esta puede incitar e incrementar el interés por las conductas sexuales.


Pero todo esto no son más que ideas falsas creadas para no afrontar la realidad, es decir, la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual no se diferencia de forma importante de la sexualidad de las personas sin esa discapacidad, y que la mayor parte de las aparentes diferencias han sido creadas de forma artificial por la propia sociedad. No olvidemos nunca que una persona con discapacidad intelectual es una persona, y que como persona sus bienes más preciados son la libertad y la autodeterminación. Si eres un familiar o una persona que trabaja con este colectivo en lugar de negar su sexualidad, su derecho a expresarla y recibir educación sexual, infórmate y fórmate para ayudarle a desarrollarse de forma integral y no pongas barreras donde no existen.



En la mano de los profesionales de la sexología, de aquellos que trabajan con personas con discapacidad y sobre todo de sus familiares está el hacer visible la necesidad de recibir educación sexual como cualquier otra persona, recordando que la discapacidad intelectual no se puede conformar en rasgo definitorio exclusivo de la persona, la discapacidad es un elemento pero nunca puede definir a la persona.


En definitiva se podría decir que esto no es más que una pequeña introducción al tema en el que habría que profundizar mucho más, y por ello en los próximos post hablaremos y profundizaremos en las particularidades sexuales de las personas con discapacidad intelectual y por último comentaremos la figura del asistente sexual, ¿la conocéis?

Fuente: 


Discapacidad intelectual y sexualidad: Conductas sexuales no aceptadas. Gobierno del Principado de Asturias.


FEAPS http://www.feapsandalucia.org/

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