TEMA DE LA SEMANA: DROGAS Y SEXO

En el tema de ésta semana vamos a aprovechar que estamos en vísperas de las fiestas navideñas, unas fechas en las que acudimos a grandes cenas, bebemos y fumamos, en definitiva aumenta el consumo de ciertas drogas institucionalizadas y otras que no lo son, vamos a dedicar la semana a hablar de estas sustancias y sus efectos sobre la sexualidad, como siempre espero que os animéis a ser partícipes tanto del blog, como de mis propuestas. 



El utilizar “drogas sexuales” para inhibir el deseo y conseguir mejorar las relaciones sexuales es algo muy antiguo, a lo largo de los años las más apreciadas han sido el opio, la cocaína y la morfina, drogas que son usadas por muchas personas debido a sus supuestas propiedades afrodisiacas, pero la realidad es que drogas como el alcohol, los opiáceos, la cocaína y el cannabis, afectan negativamente a la respuesta sexual.

El alcohol es una droga institucionalizada y totalmente insertada en nuestra cultura, atribuyéndole la propiedad de facilitar el encuentro sexual, ya que el alcohol se ha usado desde siempre como estimulante sexual que te ayuda a ahuyentar las inhibiciones haciendo más fáciles las relaciones con los demás. Y es verdad que el alcohol por un lado desinhibe facilitando que nos acerquemos a una persona, además estimula, contagia euforia y acaba con las inhibiciones y los prejuicios, siendo un gran aliado del encuentro amoroso. Pero cuando ingerimos más alcohol del que nuestro cuerpo puede tolerar produce el efecto contrario convirtiéndose en un antiafrodisiaco paralizando los órganos sexuales y dando lugar a problemas de erección, lubricación vaginal y dificultad para alcanzar el orgasmo. Si lo consumimos durante mucho tiempo se convierte en un depresivo sexual disminuyendo el deseo, además tiene efectos tóxicos sobre los testículos y los ovarios. Ante un abuso crónico se puede producir atrofia testicular. Como decía Shakespeare: “el alcohol enciende el deseo pero priva de los medios para satisfacerlo.”

El tabaco es otra sustancia legalizada que posee efectos negativos sobre el sistema cardiovascular y sobre los neurotransmisores implicados en la sexualidad, aumentando la posibilidad de padecer una disfunción eréctil entre los hombres y problemas de excitación en las mujeres.

Por otro lado están las sustancias ilegales, que también son consumidas en estas fechas, como es la cocaína, el cannabis y los opiáceos como la morfina, heroína, codeína.

La cocaína es considerada la “droga sexual” por excelencia y a pesar sus posibles efectos afrodisiacos, puede afectar negativamente al deseo y a la actividad sexual en general, ya que a la larga causa disfunciones sexuales.

Al cannabis se le atribuyen efectos como el aumento del placer y el deseo, pero consumido en altas dosis puede reducir la fertilidad. En general el abuso de sustancias tóxicas acaba produciendo efectos psicológicos, neurológicos, hormonales y vasculares que pueden alterar nuestra sexualidad.

Los opiáceos provocan una gran dependencia e interfieren en la respuesta sexual masculina y femenina, disminuyendo el interés por el sexo y empeorando la excitación sexual. El opio se ha asociado a la fantasía erótica. Su acción afrodisiaca se debe a que puede producir sensaciones, visiones y pensamientos con efectos estimulantes sobre la libido. Es un relajante del cuerpo y de la mente en general, pero puede llegar a debilitar la potencia sexual. Del opio se obtiene la morfina que actúa sobre el sistema nervioso y produce una acción hipnótica, disminuyendo la actividad cerebral.

Mañana en la alquima, una nueva forma saludable de mejorar nuestra sexualidad, os espero.

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