A
lo largo de esta semana en el blog de Anahit consulta hablaremos de una
práctica sexual rodeada de muchos tabúes y tabúes y mitos, pero que en realidad se trata
de una práctica sexual muy realizada en la intimidad, mucho más de lo que nos
imaginamos, hablamos del sexo anal. Como siempre espero que sea de vuestro
interés y que os guste.
El
sexo anal es una práctica sexual consistente en la introducción del pene, los
dedos o de un juguete sexual en el ano y el recto de la pareja. Sodomía es el
otro nombre más utilizado para referirse al sexo anal, pero otros términos utilizados
son «coito anal» o «pedicación».
Se
podría destacar que muchas personas encuentran placentero el sexo anal, e
incluso algunas suelen alcanzar el orgasmo, mediante la estimulación de la próstata en los hombres y del clítoris y el punto G en el caso de la
estimulación en mujeres, de modo que el sexo anal es una práctica sexual que es
realizada tanto por parejas heterosexuales como homosexuales.
Es
una práctica sexual tan antigua como la sexualidad misma, que contribuía al
control de la natalidad ya que al principio se utilizaba más como una forma de
evitar tener hijos, pero con el tiempo se empleó como una variante más de las
prácticas sexuales, en concreto desde que estalló la revolución sexual, ya que
varias eran las razones que apoyaban el sexo anal:
- Alternativa a la
menstruación:
Durante
los días en los cuales la mujer tenía la regla algunos hombres y también
algunas mujeres tenían ciertas reservas para mantener relaciones sexuales con
penetración. Si te sorprendía un arrebato de pasión siempre podrías desfogarte
a través del sexo anal, una penetración sin tener contacto alguno con el flujo
menstrual.
- Miedo
al embarazo no deseado:
Eran
muchas las parejas que preferían el sexo anal porque no habría riesgo de embarazo
y eyaculaban en el interior de su pareja. Aquí es necesario apuntar que si lo
hacían sin protección alguna no habría riesgo de embarazo pero sí de contraer
alguna enfermedad sexual.
El
conservar el himen intacto era, y sigue siendo para algunas personas, de vital
importancia. Mujeres que querían conservar su virginidad, presionadas por la
sociedad, pero no querían renunciar a la actividad sexual utilizaban el sexo
anal como un recurso que les permitía conservar su virginidad evitando la
penetración vaginal, al mismo tiempo que accedían a una de las vías que les
conducía al placer compartido con la pareja.
En
la actualidad, el sexo anal parece haberse puesto de moda y existen numerosas
parejas que lo practican.
Actualmente, la práctica habitual del coito anal se
encuentra en torno al 10% de la población masculina y femenina.
A pesar de
ello, no se habla mucho de este tipo de práctica porque, por lo general, no
está muy bien vista por un gran número de personas, muchas de ellas mujeres.
Pero,
¿por qué los hombres insisten tanto en el sexo anal?
La
sodomía o el deseo de mantener relaciones anales, es muy normal que los
hombres soliciten estas prácticas a sus parejas, pero la verdad es que muchas
mujeres sólo lo hacen para complacer a su pareja, no por propio gusto.
Las
mujeres terminan aceptando en mejor o menor grado el sexo anal por amor a su
pareja. Es posible que con el tiempo se acostumbren y terminen aceptándolo con
agrado. Pero, inicialmente, el sexo anal es algo que tienden a rechazar casi
todas las mujeres.
A pesar de todo el tabú que rodea a esta práctica, el sexo
anal se muestra como un recurso alternativo a la cópula común, la penetración
vaginal.
Para
el hombre es placentera porque el esfínter anal ejerce en el pene mayor presión
que la vagina y sobre todo en el caso de mujeres que hayan dado a luz y no han
fortalecido su suelo pélvico para recuperar el tono muscular, con lo cual la
vagina podríamos decir que está muy desahogada y no presiona tanto como antes y
como el hombre desearía. Al haber más presión aumenta el poder de la
estimulación y por tanto el placer proporcionado consiguiendo que la explosión
del orgasmo sea más intensa.
Otra
razón por la que realmente excita y da morbo a los hombres son algunas posturas
para practicar sexo anal con las que sienten tener el control y dominar la
situación y a su pareja.
Pero
también para la persona que recibe la estimulación anal esta resulta placentera
porque el ano es una zona erógena más de nuestro cuerpo con terminaciones
nerviosas, así que si lo estimulamos obtendremos placer.
En
cambio también hay personas a las que el coito anal les provoca rechazo y si nos
preguntásemos sobre las causas de ese rechazo, casi con toda seguridad, nos encontraríamos
con una de estas respuestas:
- El
ano se considera una de las zonas más sucias del cuerpo. Es verdad que algunas
rechazan el sexo anal porque no admiten que entre nada por un lugar destinado a
que sólo salgan cosas.
- El
sexo anal es una práctica sexual atribuida
exclusiva y de forma equivocada a los hombres homosexuales o porque
supongan que ese tipo de actividad sólo es propia de la homosexualidad y, por
tanto, deduzcan que si su pareja se lo propone es porque tiene algo de perverso
o de homosexual.
- Es
una zona difícil de relajar así que puede dificultar llegar a conseguir el placer sexual y si se encuentra el temor al dolor que dicha práctica pueda
ocasionarles, un dolor que es auténtico, nada imaginario, que se debe a la
intensa contractura refleja del ano cuando algo intenta abrirlo abruptamente.
Además es necesario dejar claro que cuando
hablamos de sexo anal no sólo nos estamos refiriendo a penetración, porque hay
muchas formas de estimular esta zona como por ejemplo con el sexo oral o
también conocido como beso negro, es decir, besar o acariciar el ano con la
lengua.
Esta sería una buena forma de conseguir que se relaje al mismo tiempo
que lo estamos lubricando con nuestra propia saliva, así que si luego quieres
pasar a la penetración la zona estará más dilatada y te resultará más fácil.
Otra opción interesante puede ser usar como herramienta algún juguete sexual especialmente indicado para este tipo de relaciones sexuales.
En
general muchas parejas lo han intentado al menos una vez en su vida y, según
les haya ido, es decir, si les ha gustado o no, han decidido si incorporarla a
sus prácticas sexuales habituales o descartarla.
Pero, una vez tomada la
decisión, muchas parejas se decantan por incorporarla a su repertorio sexual y
así completar sus relaciones, descubriendo que se trata de una nueva fuente de
placer.
Aunque dependiendo de la persona puede gustarte más o menos esta
práctica, pero aunque no llegues al orgasmo con ella, puede resultar un
complemento agradable a tu relación sexual.
También existe el caso de mujeres
que no llegan al orgasmo a través de la penetración vaginal pero sí lo
consiguen con la penetración anal.
Si
eres de esas personas que se niega a hablar del sexo anal, yo te aconsejaría que
primero te informases para saber en qué consiste y que precauciones son
necesarias para realizar esta práctica sexual sin que resulte dolorosa.
A lo
largo de esta semana en el blog podrás encontrar toda la información necesaria,
así que te invito a visitarlo y tomar nota de aquello que sea de tu interés. Mientras que si
eres de las personas que ya lo practican o desean hacerlo, ya sabes, estate
atento al blog porque iremos ampliando la información, que seguro te servirá de
ayuda.
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